
Lo que son las cosas, lo que es la vida y otras consideraciones de tal índole son las que me hago al saber que los Grim tienen ahora un blog. La noticia me llegó gracias a los servicios de Yuri El Rana, un boliviano más bueno que "el pan con chancho", como suelen decir, supongo, los deslenguados de tierra firme, si es que hay tierra firme en este galimatías de archipiélagos del sur del mundo.
El tal Yuri El Rana es un boliviano que anda por aquí, con su traje de hule negro pese al riesgo de ser confundido con una foca, sus bombonas de aire a la espalda, su máscara de bucear y esas gualetas natatorias que no se saca jamás. Llega nadando, siempre sumergido, haciendo el quite a los arrecifes , restos de galeones, submarinos alemanes y otros souvenirs del paso de los europeos por el mítico Cap Horn que tanto aman los paisanos de Saint Malo. Llega, emerge, se levanta, y sin quitarse las gualetas se acerca hasta el faro con ese andar plantígrado tan poco fiel a su cultura andina.
¡Quítese las gualetas, don!- le grito desde mi morada circular, pero él ingnora mi sabia recomendación y continúa caminando así, como un lame duck alejado de su habitat natural de la Casa Blanca.
-"limtiog"- o algo así dijo a manera de saludo, entonces le quité la máscara de un sopapo y recién pude escuchar que los Grim tienen ahora un blog.
Lo que es la life. Sobre estos y muchos otros temas de innegable trascendencia medito enrrollado como un neumático en el tubo del faro que me sirve de morada. Vivir así tiene, como todo en esta life, sus conveniencias e incomodidades. Es incómoda la falta de espacio, pero se compensa con la mutua observación que practicamos sostenidamente mis pies y yo. Creo que los tres estamos empezando a conocernos. Cuando me enrrollo hacia adelante sostengo interesantes discusiones con los diez dedos, y al hacerlos hacia atrás guardo silencio, bastante molesto por el caracter lacónico de los talones.
Me encuentro en Isla Bolitas disfrutando de uno, dos, quién sabe cuántos años sabáticos, de los que me beneficio gracias la la generosidad de mis nuevos mecenas, los dueños de "Ampolletas y Se Hizo La Luz", proveedores de focos de todos los faros del sur del mundo.
¿Qué será de mi dilecto amigo el profesor Orson C. Castellanos? ¿En qué sabias inversiones habrá depositado los emolumentos que proporcionó un ensayo que, compilado por el eminente Dr. José Sarajevo, "El Macedonio", publicamos hace ya la mar de años.
De la miel que me sustentó en mi anterior retiro espiritual en la desembocadura del río Backer, he pasado ahora a las algas marinas, alimento que, además de digestivo a veces en exceso, me ha proporcionado un cierto tono verde rana que hace reír a Yuri, tanto, que a veces entra riendo al agua, olvida ponerse la máscara, morder la boquilla de aire, y en algunas ocasiones ha estado a punto de irse a pique.
Todo esto lo escribo con mi proverbial letra pequeña, en el dorso de una etiqueta de "Ampolletas Y Se Hizo La Luz", para que el boliviano lo entregue al capitán Buenos Días Eterovic que navega por estos mares dedicado a la piratería. Atraca en las pequeñas caletas, con expresión feroz baja a tierra, tiende una manta, y ahí ofrece compact discs pirateados de Los Churumbeles de España.
Pero basta de confidencias, como siempre, la economía de lenguaje es una de mis persistentes virtudes.
Con viento sur de fuerza cuatro y fuerte marejada se despide
PRf.Dr. Segismundo Ramiro von Klatsch